Cuentos de la Señorita Kabeos

Renaud me acaba de traer una muy bonita conejita, que dice que encontró en las afueras del bosque. Es muy blanca, y los ojos los tiene de un azul muy brillante. Creo que la llamaré Tinluwë. Es muy linda e inteligente, y me hace caso cuando le hablo. Me gustaría que me pudiera contestar, pero a veces yo contesto por ella. No le gusta que la vista con moños azules, pero no se queja de los morados.

Últimamente no he visto mucho a Renaud. Abuelito me dice que es porque está muy ocupado con asuntos del Rey, algo sobre una misión al norte, en las montañas. Creo que hablan del lugar donde el hijo de Sir Ector murió. Me da un poco de miedo; recuerdo que Renaud llego muy cansado y triste de ahí. Ojala el Rey no lo mande de nuevo. Mi hermano puede mostrarse muy fuerte, pero estoy segura que no le gusta ese lugar, y se comienza a portar muy alejado. No me gusta verlo así. Me gusta mucho mas cuando no anda con sus placas de metal y su pose de adulto, y que se pone a jugar conmigo. Hace como una semana fuimos corriendo al bosque cerca de la casa, y le mostré el lugar donde hablo con Abuelita, y me cuenta sobre los arboles y las hojas y los animales. Renaud se veía muy contento, y trato de subirse a un arbolote. Pero se cayó. No es muy hábil. Se quedo tirado unos segundos, y luego se comenzó a reír. Yo me tire encima de él, pero no pude aplastarlo. Me choca que me levante tan fácilmente. Pero después me abrazo, y todo estuvo bien de nuevo.

También nos invito a cenar, a Nellid, mis abuelitos y yo, a un lugar lujoso en la ciudad. Nellid se vistió muy rara, con un vestido amarillo, y se pinto la cara. Ella insistió en que me pusiera un vestido similar, pero yo mejor quise ir mas con las ropas que me regalo mi abuelita. Renaud me dejó, y Nellid se molestó. Pero ya cuando comenzamos a cenar, platicamos sobre muchas cosas. Le conté a Nellid que le gane a Renaud en ajedrez quince veces. Renaud se sonrojo, y dijo algo de “dejarme ganar”. Nadie le creyó. Me gusta mucho cuando estamos toda la familia. Me gustaría que mamá y papá estuvieran también. Pero doy muchas gracias por que Renaud y mis abuelitos nos cuiden. Sé que ellos son una bendición de Heironeus. Nellid es mas como que una prueba.

El otro día fui con Abuelita a la tumba de mamá. Abuelita se veía muy triste, diciendo que su gente, los elfos, no entierran a aquellos que fallecen. Ella me cuenta que cuando un elfo muere, los suben a un barco hermoso, hecho por los marineros, de la madera de los árboles plantados cuando nace cada elfo, y adornado con las runas que se revelaron cuando los padres lo presentan al resto. Cubren al elfo en una manta tejida por una persona cercana, su esposo, hijo, o sus papas, si siguen vivos, y tiene bordada un tipo de historia sobre la vida del elfo. Alrededor le ponen las flores o los materiales que mas quería, y una sola gema blanca muy brillante. Me dijo que después hacen que el barco sea llevado por el mar, y que el Dios del Océano, que ama a los elfos, lo mecerá hasta que llegue al lugar de descanso eterno. La gema sirve como ofrenda al Dios, como agradecimiento de su ayuda. Ella estaba triste, porque mamá no recibió eso, y no fue a ese lugar, y que entonces, cuando Abuelita muera, no podrá estar con ella. Yo creo que mamá es feliz, porque esta junto a papá.

También he hablado mucho con Lara, aunque ella parece que no quiere hablar mucho. Antes usaba una bolsa en la cabeza, lo que me daba risa. Pero después Renaud me dijo que estaba mal reírme, y que ella había sufrido mucho. Así que me puse a hablar con ella. Es muy seria, pero tiene una voz muy bonita, y llena de tristeza. De repente le traigo algo que cociné, y ella ríe un poco. Muy pocas veces ha querido salir de la mansión, pero una vez la invite al lago, y me dijo que sí. Siguió portando esa bolsa, pero le mostré que le había conseguido una bonita mascara que había hecho en la escuela. Creo que le gustó, pero me pidió que la dejara usar la bolsa, a menos por ese día. Le dije que estaba bien, y me acompaño al lago. No se quiso meter, pero me aplaudía cuando le mostraba mis piruetas en el agua. Creo que hice bien, porque Renaud me trajo un regalo al día siguiente, y me dijo que era una muy buena niña. Creo que Lara ya es mi amiga, porque de repente me pide que vaya a hablar con ella. Sigue siendo muy seria, casi como Renaud, pero es muy buena.

Ayer llego una mujer rubia muy bonita a la casa, con una túnica blanca y con capucha, preguntando por Renaud. Le dijimos que no estaba, pero que estaba invitada a pasar. Ella se sonrojo y bajo la cabeza, diciendo que mejor no, y que vendría después. Yo no sabía quién era, pero cuando ella comenzó a irse, la seguí, y le dije que si quería acompañarme a comer. Ella como que se puso a titubear, pero puse mis ojitos. Ella finalmente dijo que si, y se rio. La comida estaba muy rica, hecha por Nellid. La mujer bonita era muy callada, y nos veía como con pena. Fue Nellid la que la reconoció primero, llamándola Casandra. Y si, era la mujer que había ido con Víctor hace tiempo! Nunca hable mucho con ella, porque se la pasaba encerrada o con Víctor o Sir Ector, pero si se parecía mucho. Casandra se sonrojo mucho mas, y se levanto, pidiendo retirarse de la mesa. Se me hizo muy extraño, y como que Nellid iba a decir algo, pero en eso se abrió la puerta, y entró Renaud. Casandra lo volteo a ver, y se quedo inmóvil. El la vio, y abrió la boca como menso. Se sonrojo muchísimo, pero sacudió la cabeza ligeramente, y camino hacia ella. Sin decir una palabra, la tomó en sus brazos, y le dio un beso. Nellid aclaró la garganta, y Renaud y Casandra se separaron, ambos tan rojos como un tomate. El pidió que ella le acompañara a platicar, y ella sonrió, y le ofreció su mano. Renaud se inclino, y tomo su mano, y se la llevo al estudio.

Creo que hablaron sobre que Casandra se quedara en la casa, porque ya vive aquí. Nellid no está muy contenta, pero yo sí. Casandra es muy linda, y me platica sobre muchas cosas. Aunque el mayor tiempo se la pasa con Renaud o con mis abuelitos, a veces me ayuda con mi tarea, o me acompaña a dibujar. Abuelita una vez la miro a los ojos, y sonrió, y dijo, “Muy bien.”. Me pregunto que habrá querido decir con eso.

Hoy Abuelita me regaló un libro muy bonito, azul claro, con unas runas élficas que deletrean mi nombre, y el de mamá. Me dijo que es un libro de principiantes, de hechizos, y que me ayudaría a practicar. Estoy muy emocionada! Voy a practicar mucho, para que todos estén orgullosos de mí.

Cuentos de la Señorita Kabeos

El Lucero Carmesí richterbrahe