Monolito de Ónice Negro

En las entrañas del infame Pantano de Kronden, se yergue una gigantesca piedra en forma de obelisco. Desde su base cuadrada de más de treinta pies de lado, se eleva gran distancia sobre el yermo esteril que lo soporta.

De composición sólida y tibia al tacto, sobresale en el horizonte como una figura negra, más ocura que la noche. A pesar de ser casi opaca, la punta con forma de pirámide posee un cierto resplandor rojizo, similar al color de la luna escarlata que atormenta este paraje embrujado.

Algunos estudiosos han teorizado que el monolito es la manifestación física de la muerte en este mundo, y que es necesaria para cerrar el ciclo de vida de todo ser. Otros dicen que fue traido desde otro mundo, y alberga secretos en su interior que no fueron destinados para ningún mortal.

Nadie sabe realmente qué és, ni de donde viene. Lo cierto es que su presencia sobrenatural impide que los muertos a su alrededor descancen en paz. Mientras más cerca se este del monolito, mayor la influencia que tiene, de modo que los muertos vivientes que allí habitan hierven en corrupto poder.

A lo largo de milenios, muchos han intentado poseerlo. Hay leyendas de reyes perdidos que alguna vez conocieron sus secretos, más no se sabe realmente de alguno que lo haya logrado. El último registro de una incursión fue en el año 736 de nuestra era, cuando un nigromante intentó usar a los embrujados habitantes como un ejército. No obstante, el nigromante desapareció sin dejar rastro.

Recientemente, en el año 934, los Centinelas de la Luz Inquebrantable detuvieron la expedición de la Iglesia del Prisionero, dirigida por el alto obispo Khan Uzur.

Monolito de Ónice Negro

El Lucero Carmesí data