Principia Cosmica

Prefacio

Por Branus Bannbrak

El estudio de los astros ha intrigado al hombre por generaciones. Aquellos cuerpos celestes más allá del firmamento dan testimonio verdadero de la eternidad. Las estrellas estuvieron ahi para ver el nacimiento de la vida en Lúminis, y seguiran existiendo en el ocaso del tiempo. Incluso la raza élfica, bendecida con la longevidad de los altos montes, no puede evitar sentirse abrumados por la eternidad del Cosmos.

Más abrumador aún es descubrir que nuestro universo tiene un comportamiento comprensible. Se ha descubierto, tras el esfuerzo de miles de estudiosos a través de las épocas, que es posible entender las leyes primordiales que la rigen. No espero saber la verdad última, ni espero que la vida me alcance para ver a alguien que logre comprender por completo a nuestro mundo.

El esfuerzo del estudioso es de alcance humilde, más sus esfuerzos no son en balde. Espero con sinceridad, amigo lector, que las páginas de este tratado te sean útiles en tu búsqueda del conocimiento, y al final puedas aportar lo propio al patrimonio de la humanidad.

Pricipia Cosmica

Por Ichirou Hasegawa

Luminis, el mundo en que vivimos, es solo uno de tantos que existen en el vasto universo. Junto con los Astros Mayores y Menores, se conforma un sistema armónico y estable, dotado del contínuo movimiento y cambio cíclico que permite la vida tal y como la conocemos. Tal sistema es conocido como la Esfera Central.

Dicha esfera corresponde a una construcción abstracta, la cual es util para modelar el movimiento de los astros inmediatos. Cerca del centro de la hipotética esfera, orbita Lúminis, nuestro mundo. Lejos del centro, en el ecuador de la esfera, orbitan los cuatro Astros Elementales:

  • Terrath, el Planeta de la Primavera.
  • Ignis, la Estrella del Verano.
  • Aeris, la Nebulosa del Otoño.
  • Aquan, el Espira del Invierno.

Cada uno de estos astros es regente de una estación o temporada del año. Las estaciones tienen lugar cuando Lúminis se acerca a alguno de estos cuerpos celestes. Cada uno es explicado a detalle en su propia sección.

Es pertinente notar que existen rumores sobre pasajes a los Astros elementales, accesibles desde Lúminis. Tales conductos son aún teóricos, más no se descarta su existencia. La recopilación de historias y leyendas de visitas a estos mundos son copiosas. A pesar de la variedad contradictoria de estos relatos, existen algunas piezas muy consistentes unas de otras. Aún no es claro si esta correlación compete a la Astrofísica o a la Sociología.

Los Astros Mayores, por su parte, juegan un papel mucho más apreciable en nuestro mundo, ya que marcan la continuidad circadiana del tiempo. El Sol y la Luna pautan a la perfección el compás de los días, afectando las conductas instintivas de todo ser viviente que creció bajo su influencia. Hay zonas en Lúminis donde el efecto de las estaciones es muy reducida, más el efecto del día y la noche es prácticamente ubicuo. El Sol y la Luna se describen a detalle en sus respectivas secciones.

Fuera de la Esfera Central existen los Astros Exteriores; brillantes objetos luminosos recortados contra la negrura del cielo nocturno. Con los instrumentos conocidos, es imposible realizar un estudio detallado sobre ellos. De tal forma, no se han catalogado apropiadamente, ni se conocen sus propiedades o trayectorias verdaderas.

Existen varias hipótesis sobre la composición de los Astros Exteriores. Algunos astrónomos sostienen que las estrellas son esferas centrales distintas a la nuestra, ubicadas a distancias inmesurables de nosotros. Aunque tal hipótesis resulte verdadera, no queda claro si su composición primordial siguie siendo la de los cuatro elementos conocidos en nuestra Esfera, o si tienen composiciones completamente alienígenas. Tampoco existe un consenso sobre si las esferas exteriores son capaces de albergar vida.

Otra hipótesis, mucho más debil, propone que las estrellas son el paso a otras realidades. Esta se basa en el testimonio de personas que aseguran haber tenido contacto con seres mitológicos, como angeles o demonios. La influencia de tales criaturas sobre nuestra realidad compete más al ramo de la Metafísica.

Como nota al margen, la existencia de seres metafísicos es aceptada, a pesar de la escasez de documentos al respecto. En lo personal, puedo testificar de primera mano que tales criaturas existen. Sin embargo, el tratamiento detallado de dicho tema esta fuera del alcance de este estudio.

Por último, recientes estudios han sugerido la existencia de un segundo mundo material, similar al nuestro. Tal astro no es observable en el firmamento, por lo que no figura en ningún registro o catálogo astronómico. En teoría, la existencia física de un segundo mundo material es consistente con la Teoría Revisada de la Esfera Central, en la que Lúminis no se encuentra perfectamente ubicada en el centro de la Esfera, sino que orbita muy cerca de un centroide. La existencia de este mundo sombra, o “”/campaign/lucerocarmesi/wikis/Umbra/new" class=“create-wiki-page-link”>Umbra", permite conservar la simetría de la Teoría Revisada, que resulta en predicciones de mayor exactitud en el movimiento de los astros. Se sabe muy poco de la naturaleza de este mundo, pero se especula que posee vida e incluso alberga seres inteligentes. Los ilusionistas claman obtener parte de su poder de la “Quasi-realidad” de este mundo, más la información obtenida de las ilusiones es muy vaga como para ser estudiada sistemáticamente.

Hasta obtener metodos más avanzados en estudio y acceso más generalizado a las artes mágicas, será impráctico realizar investigaciones más profundas en la materia. Por lo pronto, solo los Maestros Archimagos tienen los medios suficientes para preparar una expedición a los cuerpos celestes de la Esfera Central. Se espera en futuras ediciones, ampliar en detalle y profunidad la información aqui presentada.

Agradecimientos

Mi sincera gratitud a los maestros de la Universidad de Gules, quienes aportaron copiosos datos que sustentan el presente texto. En especial, agradezco al Maestro Branus Bannbrak, mi asesor directo.
Agradezco también el apoyo de la dinastía Houseki, de Yang-Tse, por mis valiosos años de formación, asi como a los Centinelas de la Luz Inquebrantable, cuyas andanzas inspiraron mis actuales esfuerzos.
Por último, agradezco el apoyo incondicional de la Casa Real de Makondo, pues sin su mecenazgo hubiese sido imposible la publicación del Principia Cosmica.

Publicado por la Academia de Filosofía Natural de Makondo, en colaboración con la Cátedra de Astronomía de la Universidad de Gules. Auspiciado por la Casa Real de Makondo. Año 938, Era de la Absolución.

Principia Cosmica

El Lucero Carmesí data