Zontod

Zontod, el Dragón negro

Basta solo una mirada a esta ominosa criatura para despertar el más profundo terror en los corazones de los hombres. Mientras se desliza por los vapores del terrible y antinatural Pantano de Kronden, es posible ver el cuero curtido de sus alas extendidas, casi idénticas a las de un murciélago disecado. A pesar de lo opaco que sus escamas se han vuelto con el paso de los años, aún puede verse su original brillo obsidiana en la raíz.

Su muscular cuerpo cuadrúpedo supera en tamaño al de un caballo, y semeja en movimientos a un terrible león. Una cresta hecha de membranas y huesos color ébano coronan las vértebras de su cuello. Su cabeza parece deshecha por la podredumbre, mostrando angulosas formas óseas y cavidades nasales expuestas. Sus afilados colmillos crecen protuberantes por fuera de sus fauces, acentuando la impresión de estar viendo su cráneo y no su rostro. Un par de enormes cuernos bajan de sus sienes apuntando en la misma dirección que su ácido y fétido hocico.

Es posible ver sus demoníacos ojos rojos, hundidos en cavidades cual brasas al fondo de profanos nichos.

Zontod es el autoproclamado Señor del Pantano de Kronden y sus alrededores. Vive aislado de cualquier civilización cercana, devorando la poca vida marina de los lagos, y la carne roja de cadáveres andantes. Una presa viva es difícil de encontrar, y más difícil hallar alguna que lleve monedas consigo. Aún así, al paso de los años, se ha hecho de una interesante colección de raras monedas de muchas partes del mundo.

Zontod no es una criatura fácil de tratar, pues gusta de aterrorizar a sus interlocutores de antes de asesinarlos. Tiene el hábito de colgar los cadáveres de sus víctimas en altas ramas de árbol o anclarlos en el fondo del agua, y esperar a que el misterioso poder del pantano los levante espontáneamente como muertos vivientes. De esta manera puede contemplar el incesante retorcer de las criaturas malditas, antes de aburrirse del espectáculo y devorarlas.

Existen pocos en el mundo que se atrevan a visitar su territorio, y es posible contar con los dedos de una sola mano aquellos que han visto a Zontod, y vivido para callarlo.

Zontod

El Lucero Carmesí data